Han transcurrido tres meses desde aquel 24 de junio en que la tierra venezolana estremeció su geografía con un doblete sísmico que puso a prueba la fuerza y la templanza de todo un país.
En la memoria colectiva venezolana quedará grabado cómo, en medio de la incertidumbre y el desasosiego, los hombres y mujeres del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo (SNGR) alzaron la bandera de la vida en favor de la protección de cada ciudadano.
Con valentía y mística de servicio, funcionarios de Protección Civil, el Cuerpo de Bomberos, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), distintos Órganos de Seguridad Ciudadana y voluntarios, desplegaron sus fuerzas a lo largo del territorio nacional para tender una mano firme a cada familia afectada, demostrando que en las horas más oscuras del desastre es donde más brillante reluce la vocación de salvar vidas.
A noventa días de aquella jornada histórica, el esfuerzo ininterrumpido de nuestros funcionarios y la fuerza moral de las comunidades han transformado la adversidad en un testimonio de heroísmo y unidad, con un solo objetivo: ver a Venezuela renacer y devolver la sonrisa de esperanza a cada venezolano.


